Conocemos como spam (o correo basura) a los mensajes de correo electrónico no solicitados, generalmente de ámbito publicitario, enviados masivamente y que perjudican de alguna u otra forma al receptor.
La protección antispam es aquella mediante la cual evitamos que nuestra dirección de correo electrónico reciba spam de forma indiscriminada.
Existen diferentes técnicas y sistemas para evitar la recepción de spam:
El sistema mailfoundry se beneficia de la experiencia de un gran número de personas en todo el mundo para llegar a filtrar más de 500.000 tipos de mensajes diferentes cada hora. Todos estos mensajes se analizan con el fin de crear perfiles de mensajes que servirán para identificar el spam. En estos perfiles se incluyen servidores potencialmente peligrosos, datos de la red, datos de la cabecera, contenidos frecuentes y un gran número más de atributos.
Estos perfiles son actualizados cada cinco minutos con nueva información sobre correos peligrosos.
Puesto que es un sistema que cuenta con el respaldo de un gran número de técnicos y que se beneficia de la experiencia del alto número de usuarios se trata del sistema ideal para la detección del spam. Con más de un 95% de eficacia en la detección de spam y la seguridad de la ausencia de falsos positivos se trata de uno de los sistemas más fiables para combatir el spam.
Se sabe que aproximadamente el 75% del correo (como media), que llega a nuestra cuenta de correo electrónico puede ser considerado como spam. Es decir, prácticamente ocho de cada diez mensajes son spam.
Este alto volumen de spam hace que, si no se dispone de ningún tipo de filtro antispam, haya que filtrar manualmente todos los correos que nos llegan.
Por ejemplo, si una persona recibe veinte correos al día, unos quince serán spam, lo cual puede llegar a suponer mas de cinco minutos de filtrado.
Contratar un servicio antispam puede ayudarnos, a parte de eliminar correo malintencionado (pishing, por ejemplo), a optimizar el tiempo de consulta de los correos.